Mis escamas se están desprendiendo. Y eran las últimas. Voy a quedar sin fronteras y se me van a salir los órganos: el páncreas, el colon irritable, el corazón de melón… Van a andar suspendidos por los mares, los órganos. Por el índico el estómago, en el atlántico los pulmones. Y en el pacífico, muy en el fondo, mente y corazón anclarán cerca de un puerto en la mitad de Chile. Un día de pesca cualquiera, un hombre le dirá a otro que en la red se ha venido algo gelatinoso y abultado. ¡Es una jibia!, le dirá el otro y lo llevarán a casa muy de tarde para que la matriarca lo cocine a fuego lento. Será así, lo veo con toda claridad: próximamente seré devorada. Carolina Astudillo

